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UNIVERSIDAD DE SAN ANDRÉS

 

 

29 de noviembre de 2003

 

 

LAS CORRIENTES DEL MOVIMIENTO SISTÉMICO

COMO INTRODUCCIÓN AL

“ENFOQUE SISTÉMICO EN EL MUNDO DE HOY”

 

por: Enrique G. Herrscher

 

 

 

RESUMEN

 

 

En el complejo y vertiginoso mundo actual, no es de extrañar que las llamadas “ciencias de la complejidad” y su expresión más “en uso”, el enfoque sistémico, despierte cada vez más interés. La mayor difusión trae consigo, inevitablemente, un creciente grado de confusión, en una materia ya de por sí más difusa que las tradicionales ciencias duras.

 

Por ende, resulta útil brindar un panorama de las distintas corrientes en que – por cierto con alto nivel de arbitrariedad y en forma asaz esquemática – podemos clasificar “lo que pasa” en lo que entendemos como “mundo sistémico”.

 

En primer lugar, observamos tres diferentes campos de actuación, en el sentido de personas que no piensan distinto sino que “hacen cosas distintas”. Un campo es el de la teoría: así nació, allá por los ’50, la Teoría General de Sistemas, impulsada por la necesidad de terminar con la fragmentación del conocimiento y promover la unidad de la ciencia. Otro campo es el de la inserción del enfoque sistémico en las diversas disciplinas: es lo que pasa cuando un nuevo paradigma se asienta, influye sobre otros saberes y migra desde la comunidad científica inicial hacia otras playas. El tercer campo es el de la aplicación: el enfoque de sistemas como “solucionador de problemas”.

 

En este tercer campo, el más fructífero y relevante para esta materia, encontramos a su vez tres ramas, tres “maneras de solucionar problemas”. Una rama es el pensamiento sistémico (en sentido estricto). (En sentido amplio, consideramos “pensamiento sistémico” a la totalidad del enfoque): es la aplicación eminentemente conceptual de aquella base teórica, o sea la “teoría general de sistemas aplicada”. Otra rama es la dinámica de sistemas: la subdisciplina perfectamente delimitada que muestra niveles (stocks), ratios (flujos), sus demoras y su retroalimentación. La tercer rama es la integración, que combina las dos anteriores aprovechando la riqueza de ambas.

 

Aquella primer rama, la conceptual, ha convocado a tres grupos diferentes de “solucionadores de problemas”, dando lugar a tres distintas concepciones de sistemas. Un grupo se ocupa de lo que se ha dado en llamar sistemas duros: aquellos en que el problema está definido, el objetivo “está dado” y es cuestión de alcanzarlo del modo más eficiente posible. Otro grupo desarrolló los llamados sistemas blandos: aquellos en que el primer problema es definir el problema, múltiples actores tienen diversos objetivos y aparecen factores sociales complejos y ambiguos. El tercer grupo da importancia a los sistemas críticos (que muchos de sus promotores llaman “sistemas emancipatorios”): aquellos en los que dichos factores sociales se encaran al servicio del cambio social a través de lo prescriptivo y aún de la intervención activa, para solucionar los graves problemas de la sociedad, tales como la marginación, la violencia o la destrucción de la naturaleza.

 

El modelo clasificatorio descripto es, como todo modelo, una sobre-simplificación: unas categorías se funden, confunden o combinan con otras (por ejemplo, la “metodología blanda de dinámica de sistemas”), y una misma herramienta o un mismo concepto puede estar en varios lados a la vez (por ejemplo, “aprendizaje organizacional”). Un desarrollo más extenso permitirá apreciar los detalles y sutilezas que lo esquemático no permiten ver, y facilitará la visión de conjunto.

 

 

Noviembre de 2003

 


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