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LA DISCIPLINA QUE FALTABA EN LA UBA

 

por: Enrique G. Herrscher

 

¿Ayuda el Pensamiento Sistémico a ver más claramente la realidad y actuar mejor frente a ella? ¿O es otra moda más, presentada por algún gurú científico?

 

Para contestar, nada mejor que referirnos a un caso concreto. Hoy, ante el recambio de Rector, no vendrá mal considerar el caso de la Universidad de Buenos Aires.

 

Dentro del "modus operandi" sistémico hay tres enfoques que nos pueden ser útiles en el tema de la UBA:

1.      Ponerlo en perspectiva. O sea observar la institución desde los distintos paradigmas que pueden estar determinando "el qué, el para qué y el por qué".

 

2.      Analizar su diseño. O sea observar como están relacionadas sus partes entre sí y con el todo, lo que nos mostrará "el como".

 

3.      Investigar su dinámica. O sea observar sus entradas y salidas, sus flujos, stocks y demoras, y así tratar de ver "hacia donde"

 

El espacio solo nos permite en esta primera parte comentar el primer aspecto. Los otros dos quedarán para otras tantas notas, en las que trataremos de no caer en la trampa de "mercantilizar" la Universidad con metáforas de la física. Por eso queremos dar aqui "un paso atrás" y ver el sistema UBA en perspectiva, en su relación con el contexto, en su trayectoria temporal, debatiéndose en medio de cambios de modelo.

 

¿A qué modelo responde - y a qué modelo quisiéramos que responda - hoy en día la UBA? Veamos un posible enfoque. Tres investigadores de diferentes países (Finlandia, Grecia y USA) plantearon en un reciente trabajo* tres modelos universitarios que - aún combinados y sin límites precisos en el tiempo - se manifiestan en distintos lugares. En el MODELO TRADICIONAL, universidades de prestigio de siglos privilegian la pura búsqueda de la verdad, la independencia frente a los poderes mundanos y, logicamente, la tradición. Frente a ello, surge el MODELO MODERNO, en el que se privilegia la adecuación al medio, se planifica y se incorporan normas de calidad y eficiencia de procesos no muy distintos de las organizaciones del mundo económico. Pero ya comienza a perccibirse la necesidad de un MODELO POSMODERNO, atento a nuestro tiempo turbulento y de cambios impredecibles, en el que se privilegie la interacción, la participación y la flexibilidad.

 

La práctica educacional finlandesa, que inspira el trabajo en cuestión, tiende a alejarse del "modelo moderno" por considerar que responde al paradigma "comando y control" requerido por la producción masiva de la era industrial, con su monitoreo cuantitativo y estricta supervisión. Así como el MODELO TRADICIONAL concebía la Universidad como un sistema cerrado, el contexto como irrelevante y el proceso de acreditación como superfluo, el MODELO MODERNO concibe la Universidad como un sistema adaptativo, el contexto como guía predecible y la acreditación como garantía de un piso mínimo (¡y uniforme!) de calidad. En cambio, para el MODELO POSMODERNO la Universidad es un sistema abierto e interactivo en un contexto caótico e impredecible, cuya dinámica requiere tanto variedad como cambio constante, lo que hace impracticables las normas y criterios de acreditación uniformes e inflexibles.

 

Bien sabemos que Argentina no es Finlandia, y menos en el desbarajuste actual. Sin embargo, no descartemos aquello de que "son las crisis, no la normalidad, las que promueven los cambios". Tampoco en Finlandia se dejó un modelo por otro como quien se cambia de camisa: los modelos coexisten y se mezclan. Cualquier cambio en esa mezcla genera resistencias, que en el campo académico suelen ser particularmente fuertes. Pero el ejemplo de los finlandeses, uno de los mejores sistemas educativos del mundo según la OECD, es interesante.

 

¿Debemos imitarlos? ¿O es uno de los frecuentes casos en que "nosotros estamos de ida mientras otros ya están de vuelta"? El enfoque sistémico nos ayuda a ser prudentes, a no copiar modelos ajenos sino diseñar los propios, en función de toda la gama de variables relevantes de una situación compleja.

 

Para eso necesitamos lo mejor de los tres modelos. Tambien nosotros tenemos tradiciones: ¿habrán oído hablar en Finlandia de nuestra Reforma Universitaria del '18, no la de la interpetación facilista sino la del idealismo participativo y renovador que exigía excelencia? Del "modelo moderno", pese a su origen mecanicista, aún nos falta aplicar muchas cosas para que la UBA sea eficaz. Pero no imitemos a nuestros ancestros primitivos que imaginaba Alvin Toffler en un Congreso de Educación organizado el año pasado en Córdoba por la Universidad de Catamarca y la entidad Talent, que habían desarrollado una sofisticada culltura de supervivencia a orillas del río, sin saber que arriba se estaba construyendo un dique y que el río no pasaría más por allí. ¿Estaremos educando a nuestros jóvenes para algo que ya empezó a desaparecer?

 

*

 

El autor es vicepresidente de la

International Society for the Systems Sciences

y autor del libro

"Pensamiento Sistémico - caminar el cambio o cambiar el camino"

de próxima publicación.



* Minna Takala, David Hawk y Yannis Rammos: "On the Opening of Society: Toward a More Open and Flexible Educational System" en Systems Research and Behavioral Science, órgano de la Federación Internacional para la Investigación en Sistemas, Julio-Agosto 2001


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