Inicio
Perfil
Profile
Libros
Investigación
Trabajos en Español
Trabajos en Ingles
Vínculos
Contacto
 
 

LA DINÁMICA DE SISTEMAS Y LOS LÍMITES DEL DESARROLLO

 

Por: Enrique G. Herrscher

 

A muchos colegas sonará extraño esta contraposición. Todos conocemos el significativo aporte de la Dinámica de Sistemas y su utilidad para observar el desarrollo de los procesos en el tiempo, y qué hacer al respecto. Y  qué decir del Desarrollo (así, con mayúscula), instrumento del esperado “progreso irrestricto”, nuestro paradigma o ideal convocante desde la época del Renacimiento, con todos los avances científicos, tecnológicos y materiales que nos viene brindando.

 

El problema aparece con el término “irrestricto”, de presencia casi constante – aunque las más de las veces mentado  en forma implícita, sin siquiera nombrarlo – cada vez que hablamos de progreso. Es, desde los tiempos iniciales del Club de Roma (1) el tema de “los límites del crecimiento”. El famoso trabajo de ese nombre (así como su “contra informe” elaborado por la Fundación Bariloche, un honor para la investigación en Argentina) se refería a lo macro, al mundo como sistema sustentable. Sin embargo, igual preocupación vale para lo micro, para cada unidad natural o artificial que integra ese gran sistema.

 

Miremos la naturaleza. Los árboles no crecen indefinidamente. Tampoco los perros o los gatos….o nosotros mismos. ¿Serán las organizaciones, entes creados por el hombre, las únicas que pueden crecer ad infinitum? Postulamos que NO, y lo hacemos en dos niveles: el descriptivo y el prescriptivo.

 

En el nivel descriptivo de lo que llamamos “realidad” es donde traemos a colación la Dinámica de Sistemas. Básicamente, nos dice que todo cambia en el tiempo, y que en esa dinámica se manifiestan los procesos de realimentación positiva y negativa.

 

En la realimentación negativa está claro que hay un “freno”, un efecto regulador que hace tender el proceso a niveles cercanos al equilibrio. No cabe, pues, en este caso, el crecimiento sin límites. Todo lo contrario: la dinámica del sistema marca en este caso, a veces primero una desaceleración, y luego una disminución, de la variable en cuestión.

 

Más complejo es el caso de la realimentación positiva, que en la flecha del tiempo  acelera o potencia el crecimiento. Sin embargo, llega un punto en que el insumo clave (de energía, de dinero, etc.) se acaba, o bien en que el sistema colapsa bajo el peso de la creciente complejidad. Aquí es donde el aspecto cuantitativo de la Dinámica de Sistemas hace ver como – y aproximadamente en qué momento – el crecimiento llega a límites insostenibles.

 

Significa que, aunque nos entusiasmemos con el desarrollo, nada crece indefinidamente. Lo que observamos, desde la modalidad descriptiva, es que el crecimiento indefinido no es posible: ni en el ámbito macro, el Progreso (de la humanidad, de un país, de una clase social, etc.), ni en el nivel micro: el desarrollo de organizaciones de todo tipo.

 

Además está el nivel prescriptivo. Nos preguntamos “qué quisiéramos que pasara”. ¿Nos “gustaría” un desarrollo ilimitado aunque fuera posible? Respondemos que NO, y planteamos algo que podría llamarse “Teoría del umbral” (2). Expondremos un ejemplo mixto, tanto del área pública como del ámbito privado, y además
paradigmático: el sector turismo, tan en boga en Argentina y otros países. ¿Hasta donde queremos que crezca? Hay dos casos extremos: (a) el estancamiento: “no pasa nada” (hasta que de pronto, a veces, despierta del letargo) y (b) el éxito masivo: la atracción del “balneario de moda”, por caso, en que lo que atrae a unos es el hecho de que atrae a otros.

 

Es el típico caso de realimentación que provoca un crecimiento, muchas veces exponencial y desordenado, respecto del cual en determinado momento los espacios se saturan y los recursos se agotan. Es cuando las ventajas del contacto con la naturaleza, o de la tranquilidad lejos de los centros urbanos, o de la comodidad de los sitios exclusivos, o todas ellas, se evaporan, el balneario pasa de moda, y la caída es tan violenta (o aún más, por ser más concentrada en el tiempo) como fue el éxito mientras duró. El ejemplo de Acapulco, en México, presentado en las IX Jornadas de Alta Gerencia en 2006, es posiblemente el más impactante.

 

Se trata, ni más ni menos, de uno de los “arquetipos” de Peter Senge (3), precisamente el de “los límites del crecimiento”. Lo cual, en cierto modo, no es sino el caso del avance del “progreso” sobre el medio ambiente, con toda la subyacente problemática de la ecología.

 

Desde que el homo habilis dejó de ser solamente cazador nómade, vivimos “conquistando territorios” (4), alterando la naturaleza para nuestra comodidad y/o producción. Durante siglos ese “avance” fue silencioso y lento, por lo que el daño era imperceptible. Hoy, tecnología mediante, ese avance es vertiginosos, y el daño, creciendo exponencialmente,  pone en peligro nuestra supervivencia.

 

Por lo  tanto, la contraposición “desarrollo – naturaleza” se ha vuelto acuciante, sin que ello, a nuestro entender, justifique posturas extremistas o acciones violentas. Pero se han separado más que nunca las aguas, y cabe preguntarse: ¿podremos compatibilizar la pasión por el progreso, en pos de un desarrollo armónico que beneficie a la sociedad en su conjunto, con los límites que nos marca la Dinámica de Sistemas?

 

NOTAS

 

1.        Nos remitimos a la  amplia bibliografía sobre el Club de Roma y al citado “Informe” que, a su pedido, elaboró Jay Forrester, el creador de la Dinámica de Sistemas

2.        Al primero que oí nombrar el concepto de “umbral”  referido a todo crecimiento desmedido – en este caso, al límite más allá del cual la acumulación de riqueza ya no aumenta la satisfacción - fue el chileno Manfred Max Neff, precisamente en una reunión del Club de Roma

3.        “The Fifth Discipline – The Art and Practice of the Learning Organization”, Peter M. Senge (Century, 1990), hay  traducción en castellano (Granica, varias ediciones)

4.        El concepto está desarrollado con suma originalidad y profundidad en la novela “Ishmael” de Daniel Quinn (Bantam-Turner, 1992), que destaca la enormidad que significa usar con frecuencia el término “conquistar” para referirnos a la acción del hombre frente a la naturaleza

5.        La disyuntiva “cuidado del medio ambiente /progreso”, en este caso la preservación del turismo versus el tendido de una línea férrea requerida por la UE en Austria, y su solución sistémica, fue desarrollada por Markus Schwaninger de la Universidad de St. Gallen en sus conferencias en Trelew y Ushuaia, Argentina, en 2006

 

 

Enrique G. Herrscher

Marzo de 2007

 


Powered by FerozoSiteWeb hosting de Dattatec