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¿ES SUSTENTABLE EL DESARROLLO SUSTENTABLE?

Por: Dr. Enrique G. Herrscher

Ante todo, aclaremos si hablamos de Sustentable o Sostenible. Estimamos que no son lo mismo. A nuestro juicio, lo “sostenible” es función del tiempo: que “tiene condiciones para perdurar”. En cambio lo “sustentable” agrega a la función tiempo el factor valorativo: no “perdurar de cualquier manera” sino respetando ciertos valores sociales (de convivencia), ambientales (de cuidado de la naturaleza) y humanos (de respecto a los derechos de los individuos).

Aclarado este punto, deberíamos afinar mejor nuestro título: en rigor, debería ser: “¿es sostenible el desarrollo sustentable?” Hay, en efecto, dos problemas: (a) que la humanidad aprenda a pensar y actuar en forma sustentable, y (b) que pueda seguir desarrollándose en forma sostenible.

Somos conscientes que Desarrollo no es lo mismo que Crecimiento: es crecimiento equilibrado, armónico ¡pero crecimiento al fin! Al respecto hubo, para algunos de nosotros, voces de alerta. Destaquemos las tres que más nos han impactado.

La primera, allá por los ’70, fue el famoso Informe al Club de Roma Los límites del Crecimiento , basado esencialmente en la verdad matemática de que no puede haber un crecimiento infinito en un planeta finito.

La segunda voz, para nosotros, fue ese sorprendente libro Ishmael , que a través de un increíble diálogo y una lógica irrefutable describe como nos estamos autodestruyendo.

Y la tercera, muy reciente, es la prédica de Serge Latouche y sus compañeros que comparten su grito de atención: ¡paremos de crecer!

Han habido, ciertamente, contraargumentos. Destacamos nuevamente los tres que consideramos principales.

El primero, casi inmediato, fue el tecnológico: la tecnología prolongará sin límite la disponibilidad de los recursos que parecen agotarse y proveerá otros nuevos. En esta categoría incluimos la colonización de otros mundos, aunque en esto hay por ahora más incertidumbres que certezas.
El segundo es de orden ético o, más precisamente, de equidad: es el expuesto brillantemente por la Fundación Bariloche en nuestra Patagonia, en lo que se dio en llamar “Informe Alternativo” (hoy bastante más cercano a la postura oficial del Club de Roma), planteando que una limitación a crecer dejaría sin futuro a los países en desarrollo.

El tercero optamos por denominarlo “cultural” y quizás sea el más contundente. Ya desde las Sagradas Escrituras nos advierten que “lo que no crece disminuye”.. Tomemos el ámbito en el que más nos movemos: el aprendizaje y la investigación universitarias. En el lenguaje que teníamos de adolescentes, pareciera que “el que no baila (con el desarrollo) está con el statu quo”, en el que los ricos se hacen cada vez más ricos y hay cada vez más pobres. La gran contradicción es que los mismos que tenemos crecientes dudas sobre el crecimiento indefinido, postulamos el desarrollo de los pueblos como meta ineludible de cualquier actividad universitaria . Cambiar ese anhelo equivaldría a pararse sobre las vías para parar un tren que viene a toda marcha hacia uno .

Ni los argumentos ni los contraargumentos deben entenderse como compartimentos estancos: están entrelazados entre sí e interrelacionados los unos con los otros.. Pero no hay duda que estamos ante la esencial contradicción de nuestro complejo mundo actual..

¿Qué hacer frente a ella? Postulamos que lo sensato es subirse al tren, tratar de monitorear la velocidad, aprovechar la marcha y, mientras tanto, intentar construir un sistema de frenos para que – cuando ocurra el choque – produzca el menor daño posible.




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