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Introducción al concepto sistémico

 

 

Sintetizar en pocas líneas, a modo de introducción, el pensamiento sistémico con sus múltiples líneas conceptuales y áreas de acción, no es fácil. Digamos, simplificando un tema complejo, que es una reacción contra la fragmentación en sus diversas formas: contra la división del conocimiento  en áreas aisladas, contra la sectorización de las organizaciones en territorios en pugna, contra la desarticulación de la sociedad. Es intentar resolver la tensión entre las partes y el todo sin desmedro de la identidad de ambas. Es  enfocar la función del todo más allá del comportamiento  de las partes. Es privilegiar los vínculos entre las partes antes que las partes mismas. Es comprender esos vínculos en sus flujos y stocks, en sus múltiples causas y efectos, en sus demoras y consecuencias remotas, en su realimentación.

 

El enfoque sistémico surgió, en su manifestación moderna, a mediados del siglo pasado, como respuesta a la incomunicación entre las disciplinas científicas, como alternativa al método cartesiano de estudiar el todo a través del comportamiento de las partes, como cambio de las metáforas basadas en la física newtoniana por otras menos mecanicistas  y predecibles al tratar fenómenos sociales.

 

Conformó en estos 50 años un nuevo paradigma, una forma de mirar la realidad diferente de la tradicional.  Es contextual, en el sentido de relacionar el todo  con su contexto. Ve los seres vivientes, los artefactos  o mecanismos, las construcciones sociales u organizaciones y las construcciones conceptuales o ideológicas como constituyendo conjuntos integrados en pos de su respectiva función o finalidad, o sea como sistemas.

 

Esta concepción, que incorpora lo no lineal, lo multidimensional, lo contextual y lo emergente, determina profundos cambios en el modo de  comprender la realidad y de manejar los asuntos de los países, de  los de cualquier tipo de organizaciones, de los de todo grupo humano y aún  los de cada uno de nosotros como individuos.

 

Tiene, en muy apretada síntesis, sus raíces filosóficas remotas en Aristóteles y Heráclito, así como en sus complementos de espiritualidad oriental  del Yin y Yang y  del I Ching. Toma ideas integradoras de Nicolás de Cusa y de Leibniz, recoge el respeto por la diversidad de Spinoza, sirvió de inspiración literaria – en su obra cumbre, verdaderamente precursora, del “Juego de Abalorios” – a Hermann Hesse, e incorpora en gran medida la teoría social de Habermas.

 

Podemos marcar su nacimiento institucionalizado en la creación, en 1954, de la Society for General Systems Research (SGSR, hoy International Society for the Systems Sciences, ISSS), fundada por el biólogo Ludwig von Bertalanffy, el economista Kenneth Boulding, el neurofisiólogo Ralph Gerard, el matemático (y eximio pianista) ,Anatol Rapoport y el médico y psicólogo James Grier Miller. A todos ellos el “rótulo profesional de origen”, que anotamos para señalar lo interdisciplinario del emprendimiento, les quedaba chico, empeñados como estaban en el acercamiento entre las disciplinas, en el solapamiento entre los conocimientos y en la búsqueda de elementos comunes entre las diversas ciencias.

 

Ello se plasma en los fines que aún hoy tiene la ISSS según lo marcan sus Estatutos:

 

  • Estimular la investigación de la analogía o isomorfía de conceptos, leyes y modelos en varias disciplinas y profesiones
  • Promover la unidad de la ciencia a través de una mejor comunicación entre los especialistas en diversos campos científicos
  • Facilitar la transferencia de conceptos, leyes y modelos a través de disciplinas y profesiones
  • Alentar el desarrollo de modelos teóricos donde se considere que hagan falta
  • Reducir la duplicación de esfuerzos teóricos entre disciplinas y profesiones
  • Fomentar la aplicación del pensamiento sistémico a la solución de problemas específicos y en particular focalizar la investigación y promover esfuerzos al servicio de la humanidad

 

 

El elemento aglutinante del grupo – pese a que cada uno aportaba su particular óptica – lo constituía la obra de von Bertalanffy “Allgemeine Systemlehre”, luego “General Systems Theory” (GST), para nosotros “Teoría General de Sistemas”. En el perfil de von Bertalanffy que realiza en su libro “La ciencia de síntesis”, Debora Hammond dice:

 

“Bertalanffy distingue tres         desarrollos generales en el campo de los sistemas: tecnología de sistemas, ciencia de sistemas y filosofía de sistemas. En su sentido más estrecho, la teoría de sistemas es primariamente un área matemática, vinculada con la aparición de las computadoras y generada por el interés tecnológico y administrativo relacionado con la creciente complejidad de los sistemas tecnológicos modernos. La ciencia sistémica, sin embargo, trasciende los problemas tecnológicos, reflejando una reorientación que devino necesaria en todas las ciencias, desde física y biología hasta las ciencias sociales y del comportamiento, enfatizando las relaciones entre las partes. De modo aún más amplio, Bertalanffy sugiere que la filosofía de sistemas implica una reorientación de la cosmovisión, en contraste con el paradigma mecanicista, analítico y de causación linear de la ciencia clásica. Para Bertalanffy, la teoría general de sistemas era ‘una nueva filosofía de la naturaleza’ que enfatizaba la forma en que el mundo estaba organizado.” (pag. 105)

 

No es nuestro propósito suministrar aquí un tratado acerca de esta materia, sino tan solo señalar las principales fuentes que, a partir de aquellos orígenes,  ayuden a conocer diversos aspectos del enfoque sistémico. Así, consignamos como marco de referencia los siguientes conceptos y sus autores principales:

 

·        En primer lugar, el ya citado aporte pionero de Russell L. Ackoff en materia de aplicación del enfoque sistémico a la administración y al planeamiento

·        Los aportes desde la cibernética de W. Ross Ashby, en particular su “ley de variedad requerida”: “solo la variedad puede contrarrestar a la variedad”

·        Los aportes de Bela H. Banathy en materia de diseño y educación sistémicos

·        El  “modelo de sistemas viables” de Stafford Beer

·        Fritjof Capra, que abrió nuestras mentes con su “Punto Crucial” y demás obras cautivantes

·        La  “metodología de sistemas blandos” de Peter B. Checkland

·        C. West Churchman y su trascendente enfoque científico -  ético

·        Raúl Espejo y sus aplicaciones (con Roger Harnden)  del modelo de Beer

·        Robert L. Flood y su análisis crítico de “La 5ª disciplina” de Senge

·        Jay W. Forrester y su monumental obra como creador de la Dinámica de Sistemas

·        Carlos François, introductor del pensamiento sistémico en la Argentina y autor de la mundialmente famosa “International Encyclopedia of Systems and Cybernetics”

·        Jamshid Gharajedaghi, socio y continuador de Ackoff, y sus aportes sobre complejidad y diseño

·        El “determinismo caótico” de James Gleick

·        Eliyahu M. Goldratt y su eminentemente sistémica “teoría de las restricciones”

·        El estudio de los orígenes de la ISSS y del aporte de sus fundadores, de Debora Hammond

·        Michael C. Jackson, principal referente hoy en día para la aplicación del enfoque de sistemas a la conducción de organizaciones y para los “sistemas críticos”

·        Los originales aportes a la ciencia y a los sistemas, de Arthur Koestler

·        La difusión de una visión sistémica del mundo de Erwin Laszlo

·        El concepto de fractales de Benoit Mandelbrot

·        Los conceptos de “paisajes mentales”, de “segunda cibernética” y de complejidad contextual de Magoroh Maruyama

·        Los conceptos de autopoiesis y de clausura organizacional de Humberto Maturana y Francisco Varela

·        La “teoría de sistemas vivientes” de James G. Miller

·        Los “desafíos sistémicos” de Edgar Morin

·        Barry Oshry y su pintoresco y profundo análisis de lo que significa “ver sistemas”

·        Ilya Prigogine y sus aportes sobre incertidumbre, bifurcación y sistemas disipativos

·        Ricardo Rodríguez Ulloa y su “dinámica de sistemas blandos”, crucial combinación de dos grandes ramas de la sistémica

·        Los “sistemas anticipatorios” de Robert Rosen

·        Markus Schwaninger, inspirador de nuestro modelo de planeamiento sistémico

·        Peter M. Senge, quien popularizó como nadie antes el pensamiento sistémico en “La 5ª disciplina”

·        G. A. Swanson, uno de los pocos que vinculó el enfoque sistémico con la contabilidad y la rendición de cuentas

·        Los conceptos de comportamiento social de Werner Ulrich

·        El concepto de “operador”  de Robert Vallée

·        John P. Van Gigch y sus investigaciones sobre sistemas aplicados y sobre metasistemas

·        La aplicación de la experiencia empresaria al desarrollo de conceptos sistémicos de Geofrey Vickers

·        Heinz von Foerster, su “máquina trivial” y “no trivial”, su “cibernética de segundo orden”, su vínculo observador-lo observado y sus aportes matemáticos y cibernéticos al mundo de los sistemas

·        El concepto de “realidades construidas” de Paul Watzlawick

 

De estas y  tantas otras enseñanzas, conciente o inconscientemente, se nutren quienes “trabajan en sistemas”, así como de lo que se presenta y discute en las reuniones anuales de la International Society for the Systems Sciences y de los numerosos trabajos que constantemente aparecen en las principales revistas dedicadas a esta temática:

 

·        Systems Research and Behavioral Science (Wiley)

·        Systemic Practice and Action Research (Kluwer/Plenum)

·        The Systems Thinker (Pegasus)

 

 

Por: Enrique G. Herrscher

Presidente (2004-2005)

International Society for the Systems Sciences

 

 

 

 


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