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V CONGRESO LATINOAMERICANO DE DINÁMICA DE SISTEMAS

 

Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA

 

7 al 10 de Noviembre de 2007

 

DINÁMICA DE SISTEMAS – PENSAMIENTO SISTÉMICO – SISTÉMICA: UN INTENTO CLASIFICATORIO

 

Por: Enrique G. Herrscher

 

  1. Introducción

 

Proponemos, ante todo, cinco premisas:

 

a)      que existe, desde la década de los ’50, un amplio campo de conocimiento, aprendizaje, investigación e intervención que llamamos “SISTÉMICA” (1)

b)      que dicho campo no es dogmático, o sea que no existe un “Vaticano” que establezca una “verdad oficial”

c)      que, en consecuencia, es lógico que existan, dentro de la Sistémica, diversas corrientes

d)      que tales corrientes se distinguen, en parte, por diferencias de enfoque, pero mucho más por apuntar a distintas áreas o modalidades de aplicación

e)      que dos de estas corrientes, a las que se refiere el presente trabajo) son: la DINÁMICA DE SISTEMAS, que se apoya mayormente en las obras de Jay Forrester y sus continuadores, sobre todo John Sterman y John Morecroft (2), y el PENSAMIENTO SISTÉMICO, que se apoya mayormente en la “Teoría General de Sistemas” de Ludwig von Bertalanffy y en las obras de sus continuadores, sobre todo los que en 1956 fundaron la International Society for the Systems Sciences (3).

 

Es propósito de este trabajo señalar los estrechos vínculos entre estas dos corrientes, qué tienen en común, en qué se diferencian y de qué manera se apoyan y nutren mutuamente. En otras palabras: describirlas como dos subsistemas del sistema que conocemos como Sistémica.

 

Aclaremos que ni la clasificación ni la terminología son las únicas posibles. Hay muchas otras formas de “dividir la torta” y aún de definir de qué torta hablamos. Por ejemplo, hemos excluido de nuestro análisis la cibernética Asimismo,  en vez de Sistémica podríamos decir Enfoque Sistémico, así como donde decimos Pensamiento Sistémico otros (como Edgar Morin) hablan de Pensamiento Complejo. En ambos casos consideramos, a efectos de este trabajo, que dentro de cada par los  términos son intercambiables.

 

 

 

2.      Definición del problema

 

¿Cuál es el problema? Hoy en día, prácticamente todas las investigaciones y desarrollos conceptuales que parten de la Dinámica de Sistemas incorporan el Pensamiento Sistémico, y del mismo modo las que parten del Pensamiento Sistémico incorporan la Dinámica de Sistemas.

 

Por ejemplo, desde uno de los  campos: “Los directivos deben llegar a ser ‘pensadores sistémicos’ así como mejores ‘aprendedores’” (“learners”) dicen Senge y Sterman en “Modeling for Learning Organizations” de Morecroft y Sterman (4). Y desde el otro campo: “(es necesaria la Dinámica de Sistemas) para entender las interacciones de variables críticas en el contexto de lo siguiente: tiempo, la totalidad y la naturaleza interactiva del cambio en el interior del  sistema, y el entorno del sistema” dice Gharajedaghi en “Systems Thinking – Managing Chaos and Complexity” (5). Hay infinidad de otros ejemplos.

 

Sin embargo, cuando observamos “quien cita a quien”, en qué entidades se agrupan los estudiosos de la Sistémica, con qué lenguaje científico se comunican, percibimos que – aún en disminución – hay una brecha.

 

Estas líneas pretenden reducir esta brecha, promoviendo un mayor acercamiento no solo conceptual sino también institucional y humano. Es en cierto modo  “aplicar la Sistémica a sí misma”, de modo similar al que plantea Waldman en su reciente artículo “Thinking Systems need Systems Thinking” en Systems Research and Behavioral Science (6). Y al respecto  dice Morin en la Revista 20/80: “Es necesario siempre asociar el conjunto de las nociones que parecen oponerse y que aparecen antinómicas las unas de las otras, y a veces optamos por una alternativa mutilante”. (7)

 

  1. La expansión de los territorios

 

Sean dos circunferencias , A y B, cada una de 6 cm de diámetro, una al lado de la otra separada por 1 cm. Si A, sin mover la ubicación de su centro,  se agrandara, digamos, a 10 cm de diámetro, “entraría” 1 cm en B. Si A se agrandara más, “ocuparía” cada vez una mayor parte de B. Si A siguiera creciendo, llegaría el momento en que abarcaría la totalidad del territorio de B, o sea que ambos “coincidirían”.

 

Lógicamente, igual proceso de expansión podría ocurrir con B a expensas de A. De modo que, según el alcance con que se haya definido cada uno de los dos, puede ser que B quede “incorporado” a A y que, al mismo tiempo, suceda lo contrario: A pase a ser parte de B.

 

Con esto queremos significar que toda disciplina, área de conocimiento, profesión o actividad humana tiene la tendencia de avanzar sobre áreas contiguas a medida que se expande su alcance y se re-define a sí misma. Y que esto es casi inevitable en todo desarrollo de elaboración humana, aún si no hay intención de invadir o avasallar.

 

Es más: comprender este proceso como natural y carente de dicha intencionalidad permite concebirla, no como un ataque del cual haya que defenderse, sino como enriquecimiento, como influencia mutua, como crecimiento “gracias a” y no “a expensas de”.

 

Este proceso tan común explica que la división entre las dos corrientes señaladas más arriba sea sumamente relativa. Usando  muy libremente  los términos: hay muchísimo de “dinámica” en el Pensamiento Sistémico, y hay muchísimo de “pensamiento” en la Dinámica de Sistemas.

 

Si se nos permite la metáfora: postulamos que Dinámica de Sistemas y Pensamiento Sistémico “nacieron en clínicas diferentes”, en su juventud se amigaron, y es hora, cuando ya son adultos,  que “formalicen” y sean una pareja unida, conservando cada uno  su identidad y características, como sucede con marido y mujer.

 

Siguiendo con la metáfora y centrándonos en la “identidad” tanto para el matrimonio como para nuestro tema, citamos nuevamente a Morin (8): “…vivimos la ilusión que la identidad es una e indivisible, a sabiendas que siempre es una ‘Unitas Multiplex’ (unidad compleja). Todos somos poli-identitarios”

 

Al hablar de nacimiento, juventud y madurez queremos significar que los conceptos, así como las corrientes que los representan, evolucionan y en esa evolución se acercan y producen solapamiento, como las circunferencias imaginadas más arriba. Nuestra tesis es que tal solapamiento es productivo y enriquecedor para todos.

 

Respecto de la citada evolución, mucho se ha escrito para ambas corrientes. En lo que respecta a la Dinámica de Sistemas, dice por ejemplo Rego en “System Dynamics: An Ever-Present Vision” (9): “Desde sus modestos límites iniciales, las corporaciones industriales, se ha movido (la Dinámica de Sistemas) a problemas de organizaciones sociales a  una escala cada vez mayor, pasando a preocuparse por el deterioro urbano y el agotamiento de los procesos de crecimiento a escala mundial…terminando con el retorno a los problemas de empresas y otras organizaciones sociales…También cambió el tipo de problema en el que el modelador estaba interesado…Mientras al principio solo importaba estabilizar sistemas…corrigiendo deficiencias…después la Dinámica de Sistemas se volvió más interesada en el destino de sistemas…”

 

En el caso del Pensamiento Sistémico, la evolución es aún más compleja, pues ha avanzado en múltiples direcciones, por el motivo apuntado al principio y que destacan Kramer y Smit (10): “no hay un cuerpo claramente definido de conocimiento generalmente aceptado concerniente al pensamiento sistémico”. En el libro de D. Hammond citado en nota 3, de donde surge la cita precedente, se encuentra a nuestro juicio la más completa historia del Pensamiento Sistémico, desde el intento de “unión de las ciencias” de los tiempos de von Betalanffy hasta la actual variedad de enfoques, documentada también en los “Proceedings” de las 51 reuniones anuales celebradas hasta la fecha por la International Society for the Systems Sciences (ISSS).

 

 

 

  1. La unidad en la diversidad

 

La cuestión de la unidad en la diversidad, de la relación entre sistema y subsistemas, entre el todo y las partes, y de  la simultánea necesidad de separar y de juntar, representan áreas básicas del Pensamiento Sistémico, por lo que resulta de rigor aplicar tales conceptos al Pensamiento Sistémico mismo, en su relación con la Dinámica de Sistemas (a igual nivel) y con la Sistémica (a un nivel superior).

 

Como se observa en multitud de sistemas sociales – desde el vínculo de los municipios con las provincias y de éstas con la Nación, hasta la relación de cada uno de nosotros con los demás miembros de nuestras familias – se trata de aspectos complejos no exentos de situaciones de conflicto. Para algunos de nosotros, se trata del punto central de las ciencias sociales. Decía la hija de Gregory Bateson refiriéndose a su padre: “La complejidad organizativa, las relaciones  entre las partes…despertaban en él una fascinación cuasi religiosa” (11)

 

Enfrentamos problemas suficientemente graves  como para apelar a cuantos enfoques estén disponibles. En palabras de Capra (12): los problemas que enfrentamos como sociedad (incluyendo la carrera armamentista, la pobreza, la violencia, el crimen, la degradación del medio ambiente – y ahora el terrorismo) son problemas sistémicos, resultado de una crisis de percepción, anclada en el modelo mecánico que ha dominado el pensamiento científico desde el siglo 17” (13)

 

Sin embargo, pasar de una visión mecánica, fragmentada y lineal a una visión sistémica, integrada y no lineal no es sencillo, ni para el Pensamiento Sistémico ni para la Dinámica de Sistemas. Dice Morecroft en el ya citado “Modeling for Learning Organizations” (14): “La teoría de los modelos de sistemas dinámicos es bastante intrincada, por lo que… no se presta para el uso directo por parte de equipos directivos”.

 

En similar sentido aunque desde otra óptica, ya decía von Bertalanffy en “General System Theory”: “La preocupación de la teoría general de sistema, tal como la entiendo, se diferencia de los teóricos sistémicos de orientación mecánica, que solo hablan en términos de matemáticas, realimentación y tecnología, y de ese modo provocan el miedo  de que la teoría de sistemas sea en verdad el último paso hacia la mecanización y devaluación del hombre y hacia la sociedad tecnocrática” (15).

 

Hoy en día sabemos que la diferencia no es ni ha sido tanta. Nada menos que Donella Meadows, uno de los íconos de la Dinámica de Sistemas, en “Groping in the Dark – The First Decade of Global Modelling”, al hablar de los problemas específicos que pueden y deben ser encarados por el modelado global, menciona las clásicas preguntas “qué – por qué – cuando – como – quien – con qué – para quien”, que no son nada “mecánicas”.

 

Por otra parte, Jackson, uno de los mayores críticos de la Dinámica de Sistemas (objetándole, entre otros, la “apropiación” del rótulo “Pensamiento Sistémico”, en lo que coincide con nuestra clasificación), dice, en “Systems Thinking – Creative Holism for Managers” (16): “El enfoque de Dinámica de Sistemas puede proveer comprensión a los directivos en muchas circunstancias…Ofrece mejores perspectivas que el enfoque de sistemas duros para manejar la complejidad sistémica”.

 

Pero el caso más notable e interesante de “conjunción” de las dos corrientes es el del prestigioso sistemista peruano Ricardo Rodríguez Ulloa, presidente del Instituto Andino de Sistemas, con su “Soft Systems Dynamics Methodology” (SSDM) (17). Así describe Rodríguez Ulloa los 10 pasos de la SSDM:

  1. descripción no estructurada de la situación - problema
  2. creación del “cuadro enriquecido” (“rich picture”)  incorporando los clásicos elementos que P. Checkland denominó “CATWOE” por sus siglas en inglés (clientes – actores – procesos de transformación – cosmovisión – dueños – restricciones ambientales)
  3. introducción de definiciones básicas (“root definitions”)
  4. construcción de modelos dinámicos de la situación – problema
  5. comparación de los modelos de dinámica de sistemas con el “cuadro enriquecido” a efectos de la validación de los modelos
  6. determinación de cambios factibles y deseables
  7. construcción de modelos dinámicos de la “situación – solución”
  8. descripción del proceso de transformación requerido
  9. implementación de los cambios factibles y deseables  en el mundo real
  10. recolección, estudio y reflexión sobre lo aprendido en las distintas etapas.

 

 

Finalizamos esta sección con una referencia a Senge y su famosa “Quinta Disciplina” (18). A él y a su obra le debemos, por sobre todo, dos cosas: (a) el haber logrado “popularizar” (en el mejor sentido del término) y difundir mejor que nadie el enfoque sistémico (precisamente “la quinta disciplina”) y (b) el haber construido con gran maestría un “puente” entre Pensamiento Sistémico y Dinámica de Sistemas, tal como requería su propio planteo.

 

La afinidad de Senge con la Dinámica de Sistemas es innegable. En cuanto al Pensamiento Sistémico, dice Flood en “Rethinking the Fifth Discipline – Learning within the unknowable” (19): “Comparando el marco conceptual de Senge con los de von Bertalanffy, Beer, Ackoff, Checkland y Churchman, surge una serie de aspectos comunes y similitudes que merece la pena notar. Por empezar, toda persona está interesada en hacer frente a la complejidad. Compartiendo un enfoque sistémico lleva a esos seis  a concebir la complejidad como dinámica y no tan solo una cuestión de detalle. Cada uno visualiza la dinámica en términos de interrelación, aún cuando la constitución de cada enfoque varía.”

 

  1. El campo común: los modelos

 

Está fuera de duda la importancia de los modelos para ambas corrientes. Pero mientras para la Dinámica de Sistemas el modelado es prácticamente “el lenguaje de la disciplina”, para el Pensamiento Sistémico es una herramienta entre otras, y “nunca para ser usada sola”.

 

Nos referimos a la moderna concepción de que “todo modelo debe ser acompañado por una narrativa”, tal como postuló Allen en la 49ª reunión anual de la ISSS (20). En nuestros cursos de Maestría lo comparamos con la “Memoria y Balance” que las empresas deben presentar anualmente. El Balance, modelo eminentemente cuantitativo surgido de la Contabilidad, es insuficiente – pese a la perfección formal de la partida doble – para apreciar pasado, presente y futuro de la organización. Para ello hay que apelar a la “prosa” de una narración más cualitativa que cuantitativa, como es la Memoria.

 

Por otra parte, considerar el modelo “insuficiente”, por sí solo, para describir un sistema y su evolución temporal implica un riesgo. Es la posibilidad de caer en la tentación de describir tal evolución solamente “con palabras”, La mejor forma de apreciar plenamente una variable en el tiempo es “mediante números”. Solo así podemos descubrir a donde nos lleva esa evolución, lo cual suele deparar grandes sorpresas.

 

 

Esas sorpresas son las que le hacen decir a Gharajedaghi en el libro ya citado (21): “Las dinámicas sociales están plenas de comportamientos contraintuitivos. Se ubican a un nivel de complejidad más allá del alcance del enfoque analítico. La característica contraintuitiva significa que acciones encaradas para producir determinado resultado terminan por producir resultados opuestos”.

 

De ahí la utilidad de los circuitos de realimentación, una de las piedras angulares de la Dinámica de Sistemas, así como sus demás instrumentos que muestran – gráficos mediante, en muchos casos – las  consecuencias de cambios en las variables. ¿Podrán entonces los modelos ayudarnos a predecir el futuro? Creemos que no.

 

Es sabido que el propósito primario del modelado ha ido cambiando. En algún momento se lo pensó como predictor: que observando su desarrollo en el tiempo se podía predecir el estado futuro de una variable. Pero de Geus, uno de los que más ha aplicado Dinámica de Sistemas al planeamiento empresario, dice en el ya citado libro de Morecroft y Sterman (22): “En mi carrera en Shell nunca he visto un modelo que describa en su totalidad todas las relaciones de una unidad de negocios o de una situación empresaria. El problema es que un modelo incompleto solo puede ofrecer predicciones rodeado por tantas condiciones limitantes que ningún decididor se animaría a actuar en base a ellas”

 

En un mundo signado por la incertidumbre y la inestabilidad, podemos decir que el modelado ha perdido su capacidad predictora. En cambio, se afirma cada vez más su valor como instrumento de conocimiento, de aprendizaje, de generador de consenso y de promotor de trabajo en equipo. Ello surge claramente en el famoso curso de Modelado Estratégico que desde hace años dicta John Morecroft y su equipo en la London Business School.

 

Por algo, los modelos constituyen la herramienta por excelencia de la Sistémica en todas sus ramas o corrientes, incluyendo las dos a que nos referimos en este trabajo. No despejan la incertidumbre, pero la organizan. Son invalorables para comprender la estructura de los fenómenos  e incluso hacia donde han de tender de cumplirse determinadas premisas…que no es lo mismo que predecir.

 

 Pero recordemos a Gregory Bateson (en realidad, a Alfred Korzybski): el mapa no es el territorio. El modelo no es la realidad: es solo su representación simplificada. Y ahí está su intrínseca contradicción: cuantas más variables le agreguemos, más fortalecemos su “completitud”, y más debilitamos su atributo más preciado: la síntesis. Posiblemente lo principal entonces no sea el modelo sino la modelización: no el producto sino el proceso. Ya lo dice aquel dicho con algo de broma y algo de verdad: “los modelos son instrumentos maravillosos, con tal de no creer en ellos”.

 

A ello se agrega una nueva noción de determinismo, que de alguna manera afecta al modelo. Carlos François lo sintetiza en la entrada 0896 (pag. 167) de su monumental Enciclopedia (23): “Determinismo, Azar y Caos” donde se vinculan esas tres nociones.

 

 

 

NOTAS

 

 

  1. En su versión en inglés, “Systemics” recibió en su momento alguna crítica, alegando que ese término denotaba tratarse de una disciplina, cosa que no es. Sin embargo privó el nombre aquí usado. La relación “Systemics – Systems” como “estudio – la cosa estudiada”, está en línea por ejemplo con “Economics – Economy”: el estudio de ciertos fenómenos – los fenómenos objeto del estudio.
  2. Conocemos más los trabajos de Morecroft por haber participado en su curso Strategic Modelling en la London Business School
  3. La Internacional Society for the Systems Sciences (ISSS), bajo su denominación originaria : Society for General Systems Research (SGSR), se comenzó a gestar en 1954, en conversaciones entre von Bertalanffy,, Kenneth Boulding, Ralph Gerard y Anatol Rapoport. Para una muy bien documentada historia de dicha entidad y de la Sistémica en general, ver The Science of Síntesis – Exploring the Social Implications of General Systems Theory de D. Hammond (2003, University Press of Colorado)
  4. Morecroft, J.D.W. y Sterman, J.D. (1994), Modeling for Learnig Organizations, Productivity Press, Portland, pag.195
  5. Gharajedaghi, J. (1999), Systems Thinking – Managing Chaos and Complexity, Butterworth-Heinemann, Boston, pag. 120
  6. Waldman, J.D., Thinking Systems need Systems Thinking, en Systems Research and Behavioral Science, vol. 24 Nº 3, mayo-junio 2007, pag.271-284
  7. Morin, E. Pensamiento Complejo y Pensamiento Meridional, en 80/20 – Revista en Ciencias Empresariales y Ambientales, ISCEA, año 1 Nº 1, diciembre 2004, pag. 20. En similar línea: Herrscher, E.G., Elogio de la Contradicción, en la misma Revista, Año II Nº 2, diciembre 2005, pag. 13-26
  8. Morin, E. El Pensamiento Complejo como Alternativa al Paradigma de Simplificación, en Complejidad,Año 1 Nº 3, octubre-diciembre 1997, pag. 2-9
  9. Rego, J.C. (1999), System Dynamics: An Ever-Present Vision, Oikos, Buenos Aires, pag. 27
  10. Kramer, N.J.T.A. y de Smit, J, (1977), Systems Thinking: Concepts and Notions, Nijhoff, Leiden, citado en Hammond, op.cit., pag.17
  11. Bateson, M.C. (1989), Como yo los veía – Margaret Mead y Gregory Bateson recordados por su hija, Gedisa, Barcelona, pag.167
  12. Capra, F.citado en Hammond, op.cit., pag 1
  13. Lo más grave es que, perdonando el juego de palabras,  la crisis de percepción no se percibe, solo se cree que se percibe, como diría Heinz von Foerster
  14. Morecroft, J.D.W. y Sterman, J.D., op.cit. pag.15
  15. von Bertalanffy, L.,(1968), General System Theory: Foundations, Development, Applications, Braziller, Nueva York, pag. xxiii
  16. Jackson, M.C. (2003), Systems Thinking – Creative Holism for Managers, Wiley, Chichester, pag. 83
  17. Rodríguez Ulloa, R. (1999), Soft System Dynamics Methodology (SSDM): A Tool for Social Systems Analysis and Design, Proceedings of  the 43rd. Annual Meeting of ISSS, Asilomar
  18. Senge, P.M. (1997), The Fifth Discipline: The art & Practice of the Learning Organization, Century, Londres
  19. Flood, R.L. (1999), Rethinking the Fifth Discipline – Learning within the Unknowable, Routledge, Londres, pag. 68
  20. Allen, T.F. H. (2005) Models and Narratives, trabajo presentado en la 49ª reunión anual de la ISSS. Ver también, del mismo Tim Allen  y Mario Giampietro: Narratives and Transdisaciplines for a Post-Industrial World, en Systems Research and Behavioral Science, vol. 23 Nº 5, setiembre-octubre 2006, pag595-615
  21. Gharajedaghi, J. op. cit. pag. 120
  22. De Geus, A.P. (1994), Modeling to Predict or to Learn?, en Morecroft y Sterman, op. cit. pag. xiv
  23. François, C. (2004), International Encyclopedia of Systems and Cybernetics, 2ª edición, K.G. Saur, Munich

 

 

 

 

 

E. G. Herrscher

rev. 24-9-07

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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