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ACERCA DEL “PENSAR”

 

Por: Enrique G. Herrscher

 

 

Antes de entrar en tema, convendrá un toque de humor. No resisto la tentación de recomendar la lectura del delicioso cuento del negro Fontanarrosa “Entrevista a un pensador”. Imagino al protagonista frente a su auditorio, como tantas veces nos sucedió a Carlos Altschul, a mí y a tantos colegas, cuando desarrollamos nuestras ideas con ayuda de gráficos, ejemplos, metáforas, interacción con el público, etc. El protagonista del cuento no. No hacía nada de eso. En silencio, inmóvil, “pensaba….”

 

Ahora que lo pienso (¿me habré contagiado?) la absurda historia no es solo humor, ni es ajena al tema. Es EL tema.

 

El “solo pensar”, sin comunicar, sin someter lo pensado al escrutinio de otros, sin abrirlo al diálogo, no trasciende. O sea: es intrascendente. Lo cual no significa que carezca de valor: el pensar en soledad, la reflexión, nos hace crecer, nos ayuda a comprender muchas cosas, es eslabón clave para nuestro aprendizaje. Pero son varias las etapas  que separan el “pensamiento semilla” de la planta madura.

 

¡Etapas! Lo que nos enseña la Sistémica (a la que actualmente dedico mis desvelos) es que, para que funcione, deben estar integradas en un “sistema de etapas” que llamamos proceso.

 

Simplificando al extremo, digamos que dicho proceso está integrado por, al menos, cuatro etapas:

  1. la reflexión: el “solo pensar” con que iniciamos este relato
  2. la comunicación: el compartir con otros lo pensado, el someterlo a discusión, el abrirlo al debate
  3. la acción: el utilizar lo pensado para mejorar nuestro mundo o nuestro lugar en él: nuestro país o nuestro barrio, en síntesis: nuestro contexto, grande o pequeño
  4. el aprendizaje: el generar la retroalimentación que nos permita a nosotros y a otros mejorar, incorporar conocimientos y evitar la repetición de errores.

 

Estas etapas no son lineales. No semejan una línea de ferrocarril, en la que cada estación aparece inexorablemente antes de una y después de otra. Por el contrario, hay avances y retrocesos, idas y vueltas, repeticiones y omisiones. Es decir: conforman un todo interrelacionado.

 

Quizás esta imagen sistémica sirva para algo en cuestión de “pensar acerca de pensar”. Así lo espero.

 


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